domingo, 22 de marzo de 2015

No es la jaula, es nuestra cabeza. No es el silencio, es el no animarse a hablar. No es ceguera, es no querer abrir los ojos. Mas de una vez los síntomas se repiten. Y no es algo fuera de la común sino que es algo tan normal que ya da miedo. No solo lo veo en mi lo veo en muchos mas.
Tal vez miedo al miedo. Miedo paralizador de frenarnos al impulso de cosas nuevas en la vida y que tal vez nosotros mismos, como propios saboteadores, privamos.

Me gustaría tatuarme en el brazo, no se que parte pero que pueda leerlo rápido, una especie de nota que diga "no tengas miedo", se que no me sanaría pero si me calmaría. Me calmaría, me daría respiro de muchas cosas. Cosas que vengo arrastrando hace rato y que ni yo misma siento reconocer pero si otra parte de mi. A veces siento que pide a gritos poder sacarse una carga enorme de encima. Pero nunca se anima. Nunca. 

Hoy en día sé identificar que yo misma carezco de fuerza de voluntad o de iniciativa para gran mayoría de cosas. No me querría llamar "Débil" porque no me siento así, aunque a veces parezca, pero últimamente saco fuerza de hasta donde no tengo, supongo que por distintas situaciones en donde la vida me entreno para que fuera así. Aunque tampoco me llamaría víctima porque seria un insulto peor. 
Creo que todos tenemos una especie de ancla que arrastramos, algunos tienen mas fuerza otros menos. No quiero con esto tirar abajo todo , no qiero ser  pesimista, aunque es una característica muy mía! Pero se que si hoy estoy aca es porqe algo hice bien. Porqe vale la pena las personas que tengo al lado y lo que logre y podría lograr. Cuesta, pero se puede,todo se puede me dijeron.

Se también que parezco una loca con esta montaña rusa de emociones pero son lapsos de tiempo en los que decomprimirme escribiendo es el remedio justo para frenar un poco el infierno que crea mi propia cabeza.

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