miércoles, 8 de abril de 2015

Cerré la puerta y puse llave de manera automática, como ya lo tengo programado en mi cabeza hace 4 años. Solté todo lo que traía aunque hubiera querido soltar mejor lo que llevaba atado en la garganta pero de constumbre no pude. 
Me senté y comencé a escribir esto. 
Supongo que ya no es normal sentirse así tan seguido, es como si el dolor fuera mi sombra o si me siguiera todo el tiempo, basta un disparador para que se siente a mi lado y vuelva a aparecer riéndose en mi cara. No lo comprendo, no lo manejo y me duele porque la que mas se lastima soy yo. Es como si una mitad de mi estuviera todo el tiempo en contra de lo que hago. Imagina alguien que todos los días un ratito se te siente al lado y te repite mil veces: no sos linda, ella es hermosa, vos no servís, ella si, nadie te quiere, nadie te valora, nadie te agradece, siempre sos vos la que sufrís, y va a seguir siendo así, no te levantes, llora, sentí dolor, no confíes, no olvides, soporta, tragate todo, aguanta y jamas digas nada, cometelo todo. Después de todo eso, de ese dolor de cabeza, de esa piña seca contra el alma como queres que haga para sonreír? Sin embargo me encuentro mas de una vez con esa mascara aunque hoy en día casi no la vea. 
Duele que sin querer mires a los espejos y ni siquiera sea una mascara sino tu yo mas interno desnudo, con el miedo a flor de piel, reflejado en tus ojos sea lo que veas.

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