martes, 21 de julio de 2015

Y con una fuerza inhumana, extraña y muy fuera de lo común en mi, se propuso mi corazón alinearse con mi alma y mi cabeza. La santa trinidad, odiada entre si tirando para el mismo lado en un mismo momento. Con un conjunto de ondas sonoras por detrás apoyando la idea de querer derrocar los cuentos de fantasías que dicen que tengo que ser rescatada por él, cuando perfectamente puedo ser yo la que llegue con una campera verde militar, una remera con alguna fruta en su centro, unos jeans infinitos y unos borcegos, hoy ya un poco gastados. Y no en una caballo blanco, no en un auto de lujo, no en una moto de infarto, sino caminando.  
Quien es el rescatado? quien es el salvado? 
Nos miramos, nos conocemos casi nada, mejor dicho no nos conocemos. Quien iba a decir que detrás de cada uno había un Aconcagua de cosas que hoy cada uno ya escalo por la mitad. 
Me aferre a lo primero que me llamo la atención, y seguí por lo segundo. Hoy ambas mi debilidad. Su sonrisa y su voz.  
Me solté, me libere y todavía no encuentro respuesta a que fue lo que paso para que eso ocurriera, tantas cajitas bajo llave o tal vez tantas llaves truchas.
Me subí a una tabla tome la ola mas alta y cerré los ojos ciega a la idea de que iba a llegar lo mas alto posible sobre el agua, para que después de un rato me encuentre escupiendo saliva y con los ojos ardiendo de dolor. Salí corriendo y me tire en la orilla, miraba desde lejos mientras que el miedo no paraba de hablarme al oído y después de un par de "no es para vos" y "vas a salir lastimada" mire hacia mi costado y le dibuje mi mejor sonrisa. Sin decirme una palabra mas entendió que desde ese momento no había forma de pararme y aunque se prometió mirarme desde lejos comenzó a soltarme la mano, mejor dicho... yo se la soltaba al miedo. 
Esta vez corrí tan rápido pero tan lento al mismo tiempo, entre abrazando olas y esquivando otras, hasta que me puse de espaldas y espere... el impulso.

Hoy  no se cuentas veces escupí ni cuantas me ardieron los ojos, no conté las olas, aunque las buenas no las olvido, pero lo mejor de todo es que no volví a salir corriendo ahogada en miedo, me quede, esperando siempre el impulso y también me encontré siendo impulsada y no por una ola, sino por EL.
La santa trinidad hoy se disputa la capacidad de entender como posiciono los sentimientos, yo les digo que no encuentro podio para ellos. Yo si fui salvada y fui impulsada. Pero también lo impulse y lo salve. Chau a los cuentos de hadas, chau a los ideales aunque se tatúen en la mente. Hola a mi yo mas fiel y al camino que me falta para terminar de conocerme. Y gracias a no se que ni quien por ponérmelo en medio del mar y decirme
"¿ que onda ? ".

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